Bodegas y Viñedos Conde de San Cristóbal surge de la visión de la familia Mata, propietarios del legendario Marqués de Vargas en Rioja, quienes a principios del siglo XXI decidieron extender su pasión por los grandes vinos a la Ribera del Duero. La bodega se erige en el histórico Pago de Valdestremero, cerca de Peñafiel (Valladolid), en la denominada “Milla de Oro” de la DO Ribera del Duero. Este paraje ya era conocido en el siglo XVI, cuando sus uvas se servían en la corte de Felipe II en Valladolid. Hoy, con 80 hectáreas de viñedo propio repartidas en múltiples microparcelas monovarietales, la bodega defiende una viticultura de precisión y respeto al terruño, con un enfoque en la calidad limitada y la expresión pura de la Tinta Fina.
El viñedo se sitúa en terrazas del Duero con orografía privilegiada: altitudes variables, orientaciones diversas y hasta siete tipos de suelo distintos (arcillo-calcáreos, arenosos, pedregosos), que aportan drenaje excelente, frescura y mineralidad. El clima continental extremo —veranos calurosos e inviernos rigurosos— favorece una maduración lenta y equilibrada, con acidez natural elevada. Conde de San Cristóbal 2022 es 100% Tinta Fina (Tempranillo) de viñas propias de entre 12 y 32 años, vendimiadas a mano para seleccionar la mejor fruta.
La elaboración busca elegancia y potencia contenida: fermentación en depósitos de acero con control de temperatura, maloláctica y una crianza de 12 a 14 meses en barricas de roble francés (principalmente nuevas y de segundo uso), seguida de reposo en botella para integrar el conjunto. El resultado es un Ribera moderno y clásico a la vez: fruta protagonista, madera bien dosificada y estructura que invita a la guarda pero ya disfrutable.
En copa despliega un color rojo picota intenso, bien cubierto, limpio y vivo, con ribete violáceo que denota juventud. En nariz es profundo y complejo: base de fruta fresca y madura (frutos del bosque, mora, cereza compotada), toques minerales y especiados, con matices de vainilla sutil, cacao y hierbas secas que aportan elegancia. En boca es fresco y goloso, de cuerpo medio-alto, con taninos maduros y pulidos, acidez vibrante que equilibra su potencia y un final largo, sabroso, con eco de fruta negra, mineralidad y un toque balsámico que lo hace persistente y adictivo.
Es un tinto ideal para carnes rojas a la brasa, cordero lechal asado, chuletillas, costillas de cordero, caza menor, guisos tradicionales, quesos curados de oveja o jamón ibérico de bellota. Conde de San Cristóbal 2022 es la esencia de una Ribera del Duero equilibrada y refinada: potencia sin exceso, fruta sin dulzor y terruño que habla con claridad. Un vino de finca que honra su historia y demuestra por qué este pago sigue siendo uno de los más cotizados. Abre una botella y siente cómo la tradición castellana se encuentra con la modernidad: placer puro y duradero.