Taninos en el Vino: Guía Completa para Entender su Rol en la Experiencia Sensorial

Taninos en el Vino: Guía Completa para Entender su Rol en la Experiencia Sensorial

¿Qué Son los Taninos en el Vino?

Los taninos son compuestos químicos naturales pertenecientes a la familia de los polifenoles, presentes en muchas plantas para protegerlas de plagas y hongos. En el contexto del vino, se extraen principalmente de las pieles (hollejos), semillas (pepas) y tallos de las uvas durante la maceración y fermentación. También pueden provenir de la madera de las barricas de roble donde el vino envejece. No son exclusivos del vino: los encuentras en el té, el chocolate o las nueces, donde causan esa sensación astringente similar. En esencia, actúan como un "esqueleto" químico que da estructura al vino, especialmente en los tintos, donde la maceración con las pieles es más prolongada que en los blancos.

¿Qué Aportan los Taninos al Vino?

Los taninos no solo definen la textura, sino que elevan la calidad general del vino. Aportan astringencia y amargor, esa sequedad en la boca que puede recordar a morder una piel de uva o beber té fuerte. Esto crea estructura y cuerpo, haciendo que el vino se sienta más complejo y equilibrado, contrarrestando la dulzura de los azúcares residuales y la acidez. Además, funcionan como conservantes naturales gracias a sus propiedades antioxidantes, protegiendo el vino de la oxidación y permitiendo un envejecimiento óptimo – piénsalo: un tinto con buenos taninos puede evolucionar durante décadas en botella. En términos sensoriales, contribuyen al color (estabilizando los pigmentos antocianos) y al aroma, añadiendo notas de especias o tierra. Sin embargo, en exceso, pueden hacer el vino demasiado áspero; el equilibrio es clave para una experiencia placentera.

Cómo Diferenciar los Taninos en una Cata : tipos de taninos

Diferenciar taninos requiere práctica en la cata. La clave está en la sensación táctil en boca: los taninos interactúan con las proteínas de la saliva, causando sequedad.

Taninos Sedosos

Suaves y aterciopelados, como si el vino acariciase tu lengua sin secar en exceso. Se deslizan con delicadeza, dejando una sequedad sutil y placentera.

Taninos Pulidos

Presentes pero domados, aportan estructura sin ser protagonistas. Logrados mediante crianza en barrica o largas evoluciones en botella, donde los taninos se polimerizan y pierden aristas.

Taninos Firmes

Ofrecen sequedad pero con un final agradable, indicando buen potencial de envejecimiento. Son estructurados y consistentes, secando las encías de forma controlada, sin agresividad. 

Taninos Rugosos

Agresivos y astringentes, piden tiempo para integrarse. Se perciben como una textura rugosa o granulosa, similar a papel de lija fino, secando la boca de manera irregular y persistente. 


Taninos Gruesos

Densos y con volumen, como si pudieras "masticar" el vino. Dan una sensación masticable  y corpulenta, con taninos abundantes y de grano grueso que llenan la boca. Asociados a maceraciones largas.

Taninos Calcáreos

Finos, minerales, verticales y largos, se sienten especialmente en los mofletes (laterales de la boca). Evocan una textura polvorienta o como tiza/talco, con granulometría fina y una sequedad mineral que se extiende.Son signo de refinamiento y terroir marcado.