Vino de la Semana 30.03.26 - Vallegarcía Viognier 2023

Vino de la Semana 30.03.26 - Vallegarcía Viognier 2023

Pago de Vallegarcía es uno de esos proyectos que nacen de una pasión casi visionaria: la de Alfonso Cortina, quien a finales de los 90 decidió transformar una finca en los Montes de Toledo en un viñedo de élite. Sin tradición vitícola previa en la zona, apostó por variedades francesas de gran prestigio, y fue pionero en introducir la Viognier en España cuando apenas se conocía fuera del Valle del Ródano. Hoy, esta finca de 50 hectáreas —reconocida como Vino de Pago (DOP)— se erige como un oasis de excelencia en el corazón de Castilla-La Mancha, cerca del Parque Nacional de Cabañeros, donde la altitud, el suelo y el clima dibujan un terroir único.

El viñedo se extiende a unos 850 metros de altitud (aunque algunas fuentes mencionan rangos entre 850-1000 m), sobre suelos pobres, ácidos y muy pedregosos, con buena drenaje y una marcada influencia continental: veranos calurosos, inviernos fríos y amplitud térmica que favorece la maduración lenta y la preservación de acidez. La viticultura es sostenible, con un diseño de plantación ideado por el experto australiano Dr. Richard Smart para maximizar la calidad. Vallegarcía Viognier 2023 procede de seis parcelas seleccionadas de la finca, vendimiadas a mano para capturar la esencia pura de la variedad.

La elaboración combina precisión y respeto: parte de la uva fermenta y envejece en barrica (alrededor del 30%, según referencias de la bodega), mientras el resto lo hace en acero inoxidable, logrando un equilibrio entre volumen, textura cremosa y frescura vibrante. El resultado es un blanco con carácter mediterráneo pero con la elegancia y complejidad que define a los grandes Viogniers.

Es un vino versátil y gastronómico: ideal para arroces melosos, pescados al horno o a la plancha, mariscos, aves asadas con hierbas, cocina asiática suave, quesos cremosos o incluso como aperitivo en una terraza al atardecer. Vallegarcía Viognier 2023 demuestra cómo una variedad exótica puede enraizarse en un terroir inesperado y dar un blanco opulento, fresco y lleno de personalidad. Un blanco que sorprende, emociona y confirma por qué este pago es una joya escondida de la viticultura española. Abre una botella y déjate llevar por su exuberancia: es de esos vinos que convierten cualquier momento en algo especial.