La región vinícola de Languedoc, ubicada en el sur de Francia, es una de las áreas vitivinícolas más grandes y diversas del país. Se extiende a lo largo de la costa mediterránea, desde la ciudad de Nîmes hasta Perpiñán, abarcando una variada gama de microclimas y terroirs.
Languedoc es conocida por su producción de vinos tintos, blancos y rosados, con variedades autóctonas como Carignan, Grenache y Syrah, así como variedades internacionales como Cabernet Sauvignon y Merlot. La región ha experimentado una notable evolución en calidad en las últimas décadas, pasando de una producción en masa a un enfoque más enológico y sostenible, con un énfasis en la viticultura orgánica y biodinámica.