Pocas etiquetas resumen mejor la elegancia clásica de Rioja que Viña Ardanza, buque insignia de La Rioja Alta, S.A. Fundada en 1890 en el emblemático Barrio de la Estación de Haro, la bodega sigue fiel a un proceso de elaboración donde el tiempo, la selección manual de uva y la tonelería propia marcan la pauta. Este vino nace de la unión de Tempranillo procedente de viñedos de más de 30 años en Fuenmayor y Cenicero con Garnacha cultivada en vaso en Tudelilla (Rioja Oriental).
Las variedades se crían por separado en barricas de roble americano de fabricación propia: entre 30 y 36 meses, complementados con varios años de afinado en botella antes de su comercialización. Muestra un color rojo rubí brillante de capa media con ribete atejado.
La nariz es compleja y sofisticada, con aromas de cereza compotada, pimienta negra, clavo, hojas de tabaco, cedro y vainilla fina. En boca es pura seda: taninos pulidos, acidez equilibrada y un final largo y balsámico que define el corte tradicional riojano. Acompañante insuperable de asados de cordero lechal, solomillo de ternera, estofados de caza y quesos curados de oveja.