Introducción
Extiendes los racimos al sol sobre una ladera de pizarra y los dejas ahí unos días. La uva no se pudre: se deshidrata, se arruga y concentra el azúcar. En Málaga a eso lo llaman asoleo —«sobremaduración de las uvas por exposición directa al sol de los racimos tendidos al aire libre», dice el pliego—, y solo dos uvas pueden llevar por ello la mención «Vendimia Asoleada»: el pero ximén y el moscatel. Ésta es la segunda.
El moscatel de Alejandría es una blanca de sitio caliente y seco: el catálogo oficial francés dice que aguanta la sequía y que necesita calor para madurar. Racimo grande, grano muy gordo, y tan buena para vino como para comer o para pasa: así, con los tres usos, está registrada. Y tiene algo que casi ninguna otra tiene: su vino huele a la uva de la que sale. No a una fruta parecida; a uva. Ése es su aroma primario y su firma.
Origen
El nombre apunta a Egipto, y ahí empieza el lío, porque ninguna de las fuentes que mandan lo sostiene. El VIVC —el catálogo ampelográfico de referencia, donde sinónimos y parentescos van comprobados con marcadores genéticos— consigna como país de origen Grecia. El parentesco, ése sí, está cerrado: es hija del moscatel de grano menudo cruzado con heptakilo, una uva griega, y el cruce está confirmado por marcadores. Así que Alejandría es un nombre heredado, no un certificado de nacimiento; el origen sigue en discusión y merece decirse así, en vez de repetir la postal.
Lo que sí tiene papeles es su vida posterior. Viaja tanto que el VIVC le apunta 348 sinónimos: zibibbo en Italia y Malta, moscatel graúdo en Portugal, hanepoot, moscatel gordo blanco, moscatel de Setúbal. En Málaga se llama moscatel de Málaga —el pliego aclara entre paréntesis que es la de Alejandría— y es variedad preferente junto al pero ximén desde que la denominación quedó protegida en 1932, una de las primeras de Europa. En Alicante encabeza la lista de blancas principales, y la mención «Moscatel Alicante» está reservada por escrito a los vinos hechos solo con ella. En Jerez es una de las tres uvas de la casa, con el palomino y el pedro ximénez, y firma uno de los dos dulces naturales del marco. En Pantelleria, donde la llaman zibibbo, se cultiva en alberello —la cepa en mata baja, plantada en un hoyo para quitarle el viento—, práctica que la UNESCO inscribió en 2014 en la lista del patrimonio cultural inmaterial. En Francia, en cambio, va de baja: de 3.170 hectáreas en 1968 a 2.409 en 2018.
Cómo reconocerla
«De amarillo pálido a ambarino», dice el pliego alicantino, y no es vaguedad: la misma uva sale casi transparente en un seco joven y oro viejo en un dulce criado. La nariz, en cambio, no admite duda —intensidad alta, siempre— y es la más fácil de nombrar de todas las blancas: uva de mesa recién cortada, azahar, jazmín, miel, melocotón blanco. Para entender qué es la tipicidad, sirve un moscatel: hay uvas que cuestan y ésta se presenta sola.
En boca está la broma. La nariz promete azúcar y el vino puede llegar seco del todo: el moscatel seco es hoy tan corriente como el dulce, y ese desajuste entre lo que hueles y lo que bebes es de los mejores ejercicios de cata que hay. Acidez media, cuerpo medio, nada de tanino. En los dulces el azúcar viene de la uva, no del azucarero: al Vino Tierno de Málaga se le exige un mosto de más de 350 gramos por litro, y eso solo lo da la uva pasada al sol.
La prueba comparativa es sencilla: pon al lado un albariño. Los dos son blancos aromáticos, pero el albariño va de manzana, cítrico y brisa salina, con una acidez que corta; el moscatel va de uva y afloja de acidez. Y al lado de una viura, discreta de nacimiento, la distancia ya es de otro planeta.
Se sirve muy frío, seco o dulce (temperatura baja en los dos casos): los secos con ensaladas, arroces marineros o cocina asiática; los dulces con queso azul, foie o tarta de almendra. En el club hemos catado sus dos caras: el «Pureza» de Pepe Mendoza, moscatel de la Marina Alta fermentado con las pieles, y «Las Blancas Tradicionales» de Luis XIV, donde acompaña a verdil y merseguera en dos viñas viejas en vaso a 550 metros. Perfume por un lado, mesa por el otro.
Vinos para entenderlo
La teoría se entiende mejor con una botella delante.
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- Acidez
- Albariño
- Aromas primarios
- Cuerpo
- Dulzor
- Familia floral
- Intensidad aromática
- Jerez
- Palomino
- Pedro Ximénez
- Seco, semiseco y dulce
- Temperatura de servicio
- Tipicidad
- Viura