Alsacia

Introducción

Sirves de una botella alta y estrecha, casi sin hombros, y el vino todavía no ha llegado al fondo de la copa cuando ya te llega el olor. Rosas, lichi, un punto de piel de mandarina. Nadie te ha enseñado la etiqueta y ya apostarías por la uva.

Alsacia es eso convertido en norma: noreste de Francia, pegada al Rin. La denominación «Alsace» o «Vin d'Alsace» nació con la ordenanza del 2 de noviembre de 1945 y quedó reconocida como AOC en 1962.

Lo que la hace distinta cabe en una línea: aquí la uva va en la etiqueta. El pliego deja completar la denominación con una «denominación en uso» —Riesling, Gewurztraminer, Pinot gris, Sylvaner, Muscat, Pinot blanc, Auxerrois, Chasselas, Pinot noir— si el vino sale solo de esa uva. Por eso Alsacia es buenísima para aprenderse una variedad y su tipicidad. Ni la botella es libre: la flûte «Vin du Rhin», reservada por decreto en 1959.

El lugar

Una tira de 120 kilómetros de largo y a menudo menos de uno de ancho sobre la cara este del piedemonte de los Vosgos, mayoritariamente entre 200 y 400 metros. El pliego en vigor, de junio de 2025, cuenta 15.000 hectáreas en producción; el CIVA da unas 15.500.

Clima semicontinental y de contrastes: 1,9 °C de media en enero, más de 20 °C en julio, 1.800 horas de sol en Colmar y entre 500 y 650 milímetros de lluvia sobre el viñedo mientras las cumbres reciben del orden de 2.000. Días cálidos, noches frescas: de ahí la acidez tartárica. Debajo, la fosa del Rin dejó una red de fallas que trocea el terreno en compartimentos minúsculos, de los pardos filtrantes sobre granito a las rendzinas subvosgianas: trece familias de suelo según el CIVA, terroir medido por parcela.

Encima hay tres pisos. La AOC Alsace —más del 70 % de la producción según el CIVA, y de ella un 90 % de blancos— puede añadir desde 2011 una denominación geográfica complementaria o un lieu-dit. Los cincuenta y un grand cru, denominaciones distintas desde 2011 y cerca del 5 % del total, aprietan: vendimia manual, rendimiento bajado de 80 a 50 hectolitros por hectárea en blancos y de 60 a 40 en tintos, y solo gewurztraminer, los tres moscateles, pinot gris y riesling en blanco más pinot noir en tinto, con excepciones —Zotzenberg suma sylvaner; Altenberg de Bergheim y Kaefferkopf permiten ensamblar—. Y los dulces, codificados en 1984: vendanges tardives y sélection de grains nobles, a mano, sin enriquecer, dieciocho meses de crianza y la añada obligatoria.

Qué encuentras en la copa

El color va del amarillo pálido con reflejos verdes al dorado. El pliego describe estos vinos por el frescor, por una intensidad aromática alta y por un final que a veces lleva una pizca de carbónico —los alsacianos lo llaman spretsig— que realza la salinidad y hace salivar.

De ahí, dos familias: los secos y minerales, de acidez tensa —riesling, sylvaner, pinot blanc, chasselas y moscatel—, y los frutales, más anchos: gewurztraminer y pinot gris. El pinot noir firma tintos y rosados.

Aquí seco no es automático. Entre los blancos varietales, el pliego solo pone tope de azúcar residual al riesling —6 gramos por litro si hubo enriquecimiento; 9, o 12 si la acidez total pasa de 6—; también acota rosados (4 gramos, 5 con acidez alta) y tintos (2). Un gewurztraminer o un pinot gris pueden llegarte con dulzor perceptible sin dejar de ser AOC Alsace: mira la contraetiqueta antes de dar por hecho un seco.

En nuestra base de cata hay tres alsacianos y los tres son riesling: acidez 4 sobre 5, dulzor 1, cuerpo ligero o medio. En el del 24, lima, manzana verde y flor blanca sobre piedra. En el del 16 —nota que marcamos en casa como aproximada— el amarillo se ha dorado y salen cítricos confitados, orejón, miel y ese matiz a petróleo fino: ahí está la guarda que el pliego les reconoce «desde hace siglos».

Si te quedas con una señal, que sea la nitidez: en Alsacia la uva habla con nombre y apellido y el sitio le pone el acento.

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Fuentes